Los restos de Gernika en Nueva York

April 26, 2017

Entrada actualizada el 18 de agosto de 2019.

 

Hoy, 26 de abril de 2017, se cumplen 80 años del bombardeo que Picasso inmortalizó y al que ciudades de todo el globo homenajean desde 1995 con retoños del árbol que se mantuvo en pie. Entre ellas, NYC.

 

El pueblo vizcaíno de Guernica y la ciudad que nunca duerme tienen, lamentablemente, mucho en común. Mientras que la primera fue víctima en 1937 -siendo este año su 80 aniversario- de un ataque aéreo perpetrado por los nazis, que asoló la localidad y acabó con la vida de muchos de sus habitantes, la segunda fue el blanco de un ataque terrorista de gran magnitud en 2001.

 

Ambos fueron escenarios de tragedias y ambos lo recuerdan en rincones considerados hoy símbolos pacifistas. Por ejemplo, en los espacios en los que en la Gran Manzana sobresalían las Torres Gemelas, ahora hay dos piscinas en las que el agua fluye sin cesar con los nombres de todas las víctimas grabados en ellas.

 

 Una de las piscinas de la Zona Cero de NY con los nombres de quienes perecieron en la torre

que ocupaba ese espacio.

 

También hay un cartel que pide respeto y explica que se trata de un lugar dedicado a la reflexión, y se decidió construir alrededor de la zona ocho edificios que cumplen el papel de guardianes que la protegen: el One World Trade Center, el Two World Trade Center, el Three World Trade Center, el Four World Trade Center, el World Trade Center 5, el World Trade Center 7, el Museo Nacional del 11 de septiembre y Oculus -la estación de ferrocarril PATH, diseñada por Calatrava y con forma de paloma blanca que abre las alas, en referencia a la de la paz-. No sólo eso, sino que el área está poblada de árboles de los cuales uno proviene de Guernica. Concretamente, del único que sobrevivió a las bombas.

 

De hecho, al igual que ocurre en Nueva York, en la localidad vizcaína existe un lugar sagrado y se trata de la zona en la que se encuentra dicha planta. Así, rodeado por un vallado, se alza parte del roble que se mantuvo en pie: el Árbol de Gernika.

 

Un roble convertido en hiedra

 

Por curioso que pueda parecer, lo cierto es que el roble ya tenía su importancia desde antes del suceso. Se le consideraba una insignia de la libertad y soberanía del pueblo vasco, sobre todo a partir de 1853, debido a la canción Gernikako Arbola de José María Iparaguirre, que asociaba la longevidad y robustez de este tipo de planta a la de la cultura y nación euskalduna. Pero tras el asalto de los alemanes, el árbol ahora también es un emblema de paz como derecho humano universal.

 

Tanto es así, que no sólo New York, distintas partes del mundo cuentan, desde mediados de los 90, con árboles que descienden del de Guernica en señal de solidaridad, libertad y paz. Desde Auschwitz (Polonia) hasta el Capitolio de Washington (EEUU), el campo de Gurs (Francia), Celaya (México) o la Euskal Etxea de Rosario (Argentina). De forma que el roble pasó a convertirse en una hiedra que une ciudades y países.

 

 

Retoño del Árbol de Gernika en el Campo de Gurs (Pirineo vasco-francés). 

 

Muchas veces la razón de plantarlos en esos puntos del planeta se debió a la gran diáspora vasca que habita sus tierras. Sin embargo, en casos como el de NY, Gurs o Auschwitz la causa radicó en que son lugares en los que, al igual que pasó en Gernika, se atentó contra la libertad de distintos individuos.


Empatía y arte, idiomas internacionales

 

Aunque la colocación de la planta no fue el primer contacto de la Gran Manzana con Gernika. Lo ocurrido en el País Vasco fue el primer bombardeo contra civiles de la historia a nivel mundial y de una intensidad nunca vista hasta la fecha. Medios de comunicación de todo el globo se hicieron eco de la noticia, pero hay que destacar el trabajo del periodista británico George Steer, corresponsal de guerra para 'The Times' en la contienda civil española. Realizó una crónica en la que hablaba de los envoltorios alemanes de las bombas y el uso de la sustancia química incendiaria termita para arrasar el pueblo y, con él, a su gente. El tono antifascista del redactor hizo que el Times decidiera prescindir de él, dada su línea editorial neutral. Aunque el editor del periódico, Geoffrey Dawson, simpatizaba en privado con nazis y franquistas y utilizaba su empleo para promover su agenda política.

 

Parte inicial del reportaje que Steer escribió el 27 de abril de 1937.

Puede leerse íntegro en esta página web.

 

Hoy, Steer posee una estatua de su busto en Gernika como homenaje a su labor en la difusión de lo que sucedió, por su contribución a la verdad, a no quedarse callado ante las injusticias y por su postura contra la impunidad. El Ayuntamiento de la localidad también ha reconocido esos valores y buenas prácticas del profesional con la creación en 2019 de los galardones George Steer, una nueva modalidad dentro de la XV edición de los Premios por la Paz y la Reconciliación, que honran el periodismo de paz y en defensa de los derechos humanos y que este año ha sido otorgado a Mikel Ayestarán.

 

En aquel entonces Picasso vivía en París y fue así, mediante la prensa, concretamente a través de la publicación de Steer, como supo del suceso y se inspiró para la creación de su obra más icónica, en la que expresó las atrocidades en un estilo cubista. Empezó el cuadro en mayo y lo terminó en junio. Se expuso en la capital francesa y después en otras urbes europeas hasta que en 1940, dentro del marco de la dictadura franquista, el artista decidió ceder el lienzo al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa) y expresó su voluntad de llevarlo a España cuando hubiese una democracia. Así que la pintura permaneció en NYC hasta 1981

 

Museo de Arte Moderno de Nueva York en junio de 2015. Realicé esta fotografía en mi tercera semana

en la ciudad. 

 

El original se marchó a Europa, pero una copia del tapiz se mantuvo en la Gran Manzana. Concretamente, en la entrada a la sala del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nelson Rockefeller la encargó en 1955 y fue instalada la ONU en calidad de préstamo en 1985. La razón es obvia: la pintura es considerada la mayor obra pacifista de todos los tiempos, de manera que no podría haber un lugar más adecuado para exhibirla que en la mayor organización internacional en apoyo y protección de los derechos humanos.

 

Crisis diplomática: intereses y censura

 

Aunque esto no siempre ha sido así y hubo un momento en que lo que unió a Nueva York y Gernika, casi los separó, intereses políticos de por medio. Sucedió en 2003, dos años después del mencionado 11S y en el contexto de la Guerra de Iraq. Los diplomáticos Colin Powell y John Negroponte prestaron declaraciones en la ONU ante la prensa y para la ocasión se cubrió la imagen con una gran cortina azul.

 

Skyline de la ciudad de Nueva York con el edificio de las Naciones Unidas en el centro (el más ancho de todos).

 

La justificación oficial fue que un fondo de ese color era más estético para las cámaras. Sin embargo, desde el comienzo se especuló con que la verdadera razón era que no se veía conveniente defender la guerra rodeados de un recordatorio visual sobre las atrocidades de un conflicto bélico

 

El contenido -o significado- es el rey

 

Es irónico el veto de una imagen que representa precisamente lo que la organización de las Naciones Unidas tiene como misión principal: "Preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra", tal y como consta en la introducción de su carta. La grandeza de la pintura proviene justamente de su significado, tan potente que es capaz de incomodar y crear tensiones como las que generó. Es todo un símbolo de paz imposible de ignorar. La obra continuó expuesta en la ONU hasta 2009, año en que se trasladó a la galería Whitechapel de Londres por obras de renovación en el edificio, expandiendo así el anuncio de convivencia y armonía por todo el mundo.

 

Mural con reproducción del cuadro en Gernika (Vizcaya).

 

Lo mismo ocurre con el famoso árbol, cuyos retoños ahora pueblan el planeta. Todos ellos provienen del roble original, incluido el que se encuentra en la localidad vizcaína, que reemplazó al llamado "Árbol Hijo", muerto por un hongo, en 2004. A su vez, éste había sustituido al denominado "Arbol Viejo" en 1860, plantado en 1742 -y cuyo tronco todavía puede verse en la zona de la Casa de Juntas, lo único que quedó intacto junto con la planta tras el bombardeo- para suceder al que tenía el título de "Arbol Padre" -el más antiguo documentado, con origen del siglo XIV-, ya que se secó.

 

De esta manera, tanto el roble como su mensaje vivirán por siempre, alcanzando la inmortalidad al igual el lienzo de Picasso. Aquí está la prueba irrefutable de ello: el que ochenta años después, los hijos de árbol de Gernika y su simbología estén presentes no sólo en el País Vasco sino en lugares como Barcelona, Alemania, México, Argentina, Washington y, por supuesto, Nueva York. 

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