Manhattanhenge: cuando el Sol se cuela en NY

May 22, 2019

La isla más famosa de la gran manzana tiene su propio solsticio, en el que se crea una imagen irrepetible con los rascacielos emulando rocas milenarias. 

 

Dos veces al año, el astro rey se adentra en la ciudad de los rascacielos; o, mejor dicho, entre ellos. Las calles se iluminan de manera distinta al resto de los días y la gente se agrupa para ver el espectáculo. Es el Manhattanhenge -exacto, en honor a Stonehenge-, también conocido como Solsticio de Manhattan, un evento en el que al atardecer la estrella se alinea con la arquitectura en dirección este-oeste, pasando a formar parte del paisaje urbano como si fuese otro farol más del alumbrado público.

 

Es una manifestación que tuve la suerte de observar en mi segundo verano en la ciudad. Llegué a Nueva York por primera vez el 28 de mayo de 2015, coincidiendo con el fin de semana del fenómeno, pero debido al cúmulo de emociones por el aterrizaje y el tener que organizarme y estar pendiente de distintos asuntos hizo que lo olvidase. No es que no lo conociese para entonces. Aún recuerdo cuando leí sobre este efecto dos años antes por casualidad en internet, en mi primer estío como becaria en la redacción de una revista. No imaginaba que tres años después lo vería con mis propios ojos.

 

El Solsticio de Manhattan en mayo de 2016. Esta imagen la saqué desde lo alto del Viaducto de Park Avenue,

junto a la Grand Central Terminal en la calle 42. El sitio era muy limitado,

ya que estaba lleno de gente en busca de la misma fotografía.

 

El Manhattanhenge siempre tiene lugar en torno al 28 de mayo y el 12 de julio, de manera que ese año tuve una segunda oportunidad para descubrirlo. ¿Qué pasó? El cielo estaba nublado. Así que tuve que resignarme y esperar a 2016. Estas dos fechas en las que el crepúsculo metropolitano cambia se sitúan en el calendario alrededor del solsticio de verano, específicamente unos veinte días antes y después de éste, lo cual otorga a este acontecimiento un carácter mágico.

 

Cuando Manhattan se vuelve un crómlech

 

No sólo eso, su nombre, brindado por el astrofísico del Museo Americano de Historia Natural Neil deGrasse Tyson, tiene origen en el monumento megalítico Stonehenge de Inglaterra, un posible observatorio astronómico para calcular las estaciones, que fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986. El día más largo del año, el sol aparece atravesando el corazón de esta obra pagana, lo que hace pensar que los constructores sabían de astronomía. En el ocaso, el astro se oculta por el eje de Woodhenge -una formación circular a unos tres kilómetros, veinte veces más extensa, relacionada con el paso del río Avon-, donde han aparecido huesos de animales y objetos, de lo cual se deduce que ahí se celebraban rituales o festejos ceremoniales al anochecer. 

 

Ilustración del itinerario solar durante el solsticio de verano en Stonehenge.

 

Hoy en día, esta formación monumental es un espacio clave para celebrar el solsticio estival. Se rememoran los ritos gentiles mientras se atisba el recorrido de los rayos entre la avenida central cercada por peñas que conforman el crómlech. Casi el mismo efecto sucede en la isla neoyorquina, donde la luz solar realiza un trayecto por determinados bulevares vallados por los rascacielos que atrapan el sol durante el Manhattanhenge.

 

Cómo disfrutar del Solsticio de Manhattan

 

Este 2019, el fenómeno del Full Manhattanhenge, es decir, la imagen en la que el sol se asoma al completo, acontecerá al atardecer del 29 de mayo y el 12 de julio. Hay que recordar que la ruta del cuerpo celeste será este-oeste, de modo que quien quiera disfrutar de esta contemplación deberá dirigir la mirada hacia poniente, en dirección a Nueva Jersey, en avenidas con esa misma orientación. Las mejores calles para presenciarlo son la 14, 23, 34, 42 y 57 de Manhattan. Desde Long Island, por otro lado, se obtiene una vista preciosa del skyline con la estrella en medio.

 

 

 Gif que ilustra el Solsticio de Manhattan.

 

En cualquier lado, lo ideal es acudir unos treinta minutos antes para asegurarse coger un buen sitio, teniendo en cuenta que la hora del ocaso variará de una fecha a otra. En mayo el anochecer se dará a las 20.19 horas. En cuanto al séptimo mes del año, el astro se despedirá a las 20.28 horas.

 

Para quien no pueda observar la alineación total de la estrella en esos días, podrá ver su aparición parcial, el Half Manhattanhenge, el 30 de mayo y el 13 de julio. En el primer caso, la estrella será visible hasta las 20.20 horas y en el segundo hasta las 20.27 mirando a occidente en las mismas rúas mencionadas en el párrafo anterior. De igual manera, el acontecimiento ocurre a la inversa en invierno. Concretamente, entre el cinco de diciembre y el ocho de enero colocándose el sol al este de las vías 14, 23, 34, 42 y 57 de Manhattan, rumbo a Long Island.

 

En invierno también es posible disfrutar de este solsticio particular,  solo que en dirección este.

 

Si, aun así, hay quien no tenga ocasión de apreciar el espectáculo, pero se encuentra en Baltimore, Chicago, Toronto o Montreal, debe saber que estas ciudades tienen su propia versión del suceso, llamados Baltimore Henge, Chicagohenge, Torontohenge y Montrealhenge, solo que pasa en otras épocas del año -la urbe de Illinois sí que coincide en julio con la gran manzana-.

 

Todos esos lugares tienen en común su asociación con las ruinas arcaicas inglesas en las que la piedra era el símbolo de lo eterno y se utilizaba para señalar puntos energéticos telúricos siendo además ciudades que, como capitales -razón por la que sobre su tierra se han construido rascacielos-, marcan de alguna manera el ritmo planeta haciéndolo, a su vez, vibrar. 

 

 

 

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