• Ainhoa E.S.

Pan, rosas y lazos lilas: el origen neoyorquino del 8 de marzo


Una historia de hechos fatídicos, represión y tratos inhumanos; hoy un recordatorio de una lucha por la igualdad aún, tristemente, necesaria.

8 de marzo de 1857. Miles de trabajadoras textiles se reunían en el bajo Manhattan -downtown-, concretamente en la zona de Lower East Side, para exigir igualdad de salarios -recibían entre un 60% y un 70% menos que los hombres- y protestar por sus pésimas condiciones laborales. Sus ilusiones duraron poco: la policía las dispersó a golpes dejando heridas a un número que todavía se desconoce.

Dos empleadas de la industria textil durante el Levantamiento de las 20.000 en Nueva York (1909).

Dos empleadas de la industria textil durante el Levantamiento de las 20.000 en Nueva York (1909).

Medio siglo después, en 1909, la situación no había mejorado. De modo que se dio el llamado 'Levantamiento de las 20.000', una huelga en la que costureras de distintas compañías de Nueva York salieron a la calle a reivindicar el derecho a unirse a sindicatos, tener mejores salarios y una jornada reducida, al mismo tiempo que rechazaban el trabajo infantil. El lema: Pan y Rosas, pan en referencia al deseo de seguridad económica y rosas como símbolo de la consecución de una mejor calidad de vida con jornadas de diez horas.

De nuevo, fueron brutalmente reprimidas por la policía. Aunque también consiguieron que muchas empresas firmaran acuerdos de mejoras. No fue una victoria completa, sin embargo, ya que en otras firmas las condiciones laborales continuaron siendo pésimas e insalubres.

'Brujas' del siglo XX

Prueba de ello fue el incendio de la fábrica Shirtwaist Triangle Factory en marzo de 1911, en el que los empleados, la mayoría féminas, trataron de escapar en vano. Las puertas estaban bloqueadas por los dueños con el fin de evitar que realizaran o bien hurtos o bien descansos. Murieron 146 jóvenes -17 hombres-, de entre 13 y 23 años que habían emigrado desde Europa en busca del sueño americano. Los que no perecieron quemados o asfixiados, lo hicieron al saltar por las ventanas escapando del horror.

Incendio de la Shirtwaist Triangle Factory. Fotografía del periódico The New York World (1911).

Incendio de la Shirtwaist Triangle Factory. Fotografía del periódico The New York World (1911).

Hoy es considerada la mayor tragedia ocurrida en la Gran Manzana junto al 11S. El edificio -antes llamado ASCH y ahora Brown Building-, situado en el cruce de Washington Place con Greene Street, junto a Washington Square, es un lugar emblemático y forma parte de la NYU (New York University). También se puede encontrar en el cementerio de Evergreens, entre Brooklyn y Queens, un monumento en homenaje a las seis víctimas que hasta 2011 no pudieron ser identificadas. Se trata de una estatua de una mujer arrodillada, con la cabeza inclinada, aparentemente de luto.

La llama sigue encendida

Definitivamente marcó un antes y un después. Semanas después los neoyorquinos denunciaron la injusticia con protestas en las calles y convocando reuniones en iglesias y sinagogas. Reclamaban una mejora de las condiciones en los talleres. No fueron los únicos, gente de todo el planeta reaccionó en contra de la desgracia con marchas en las que se rechazaba la explotación capitalista y se exigía que los patrones de la fábrica Shirtwaist Triangle se hicieran responsables. En el juicio se declaró a los propietarios inocentes, pero el incidente tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos. Además, ese mismo año antes del desastre, se había celebrado por primera vez el Día Internacional de la Mujer -en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza- y en aniversarios posteriores se hizo alusión al perjudicial estado en el que laboraban y cómo ello condujo a la catástrofe.

Ainhoa E.S. y un mensaje feminista en Pamplona (Navarra), que dice literalmente en vasco "no a los ataques sexistas".

Mensaje feminista en Pamplona (Navarra), que dice literalmente en vasco "no a los ataques sexistas".

Además, muestra el dibujo de una mujer junto al Símbolo de Venus en color lila.

Con el paso del tiempo la jornada dejó a un lado el carácter obrero y pasó a reivindicar los derechos de todas las féminas en todos los ámbitos. Se reclama la igualdad en áreas donde tradicionalmente la participación femenina ha sido mínima, se celebran los derechos conquistados y, por supuesto, se condena la violencia de género. Todo ello con lazos lilas como símbolo de lucha -contra las leyes y personas que siguen fomentando la discriminación- y de resistencia, ya que las mujeres que murieron calcinadas estaban pitando telas de ese color. Por eso es importante recordarlo cada ocho de marzo -como fecha fijada, pero nunca es un mal día volver a colocar la cuestión sobre la mesa- porque, triste e inmerecidamente, sigue siendo un tema de actualidad; y, aunque no lo fuese, no se debe olvidar el pasado para aprender de él y evitar la repetición de los errores en el futuro.


Feminismo: sociedad igualitaria


Es un compromiso con el bien, lo justo, lo ético y razonable, con hacer y abogar por lo correcto. Atañe a todos, independientemente del género, puesto que la sociedad se conforma por cada individuo. Va con todos, les afecta directamente a pesar de no ser mujer, es una responsabilidad social. En otras palabras: obrar por la equidad es operar por el bien común. Es muy importante ser consciente de ello, combatir la ignorancia sobre el tema y detectar actitudes abusivas, por mínimas o 'inocentes' -resultado del desconocimiento- que sean porque ninguna es aceptable. Nunca, de ninguna manera, deben justificarse. Posiblmente los jefes de la fábrica creían que actuaban como debían, que aumentaban la productividad, evitaban robos... pero, ¿a qué precio? Su comportamiento conllevó a la explotación y la muerte de un grupo de personas; la mayoría mujeres y, como se ha visto, no fue fruto de la casualidad, existía una tendencia de abusos y malos tratos, en este caso en lo laboral, hacia este colectivo.


'No somos nada', canción por la lucha obrera. "Una aldea poblada por irreductibles galos resiste ahora y siempre al invasor con una poción mágica que los hace invencibles: El cerebro. Somos los nietos de los obreros que nunca pudisteis matar", dice la letra.


No es una cuestión de la que se encargan "los nietos de las brujas que no pudieron quemar", que también -las féminas son madres, hermanas, amigas, hijas, etc.-; sino que es un asunto de empatía, de humanidad. Cualquiera que lo entienda apoyaría el feminismo, movimiento cuyo primer y último objetivo es la igualdad. Muchas veces, el nombre de esta corriente se asocia de manera errónea con el machismo y se asume que lo que pretende es dar un trato especial al sexo femenino situándolo por encima del masculino. Nada más lejos de la realidad, el feminismo es la corriente que surgió contra el machismo existente con el fin de conseguir la homogeneidad; y en pleno siglo XXI continúa defendiendo la causa y expandiendo su mensaje a través de cualquiera que ostente una pizca de sentido común, la poción mágica de Asterix, Obelix y de todo el pueblo igualmente fuerte, que no se deja aplastar, incluida Falbalá.

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