El Muro de Berlín, también en Nueva York

November 9, 2018

Hoy hace 29 años sucedía la caída de la famosa frontera interalemana. ¿Quieres visitarla? No hace falta viajar a Alemania, puedes hacerlo en la Gran Manzana.

 

Cerca del treinta aniversario del derrumbe del Muro de Berlín, el mundo no debe olvidar lo que dicho acontecimiento supuso: las puertas de una frontera se abrieron permitiendo el libre movimiento de sus ciudadanos, un derecho humano fundamental. Nueva York lo sabe bien y por ello cuenta con recordatorios del evento: trozos de la barrera en distintos puntos de la ciudad.

 

De hecho, en innumerables ocasiones, NYC ha recibido el título de 'Capital del Mundo' y, como tal, tiene una serie de responsabilidades. Es una ciudad que ocupa un gran espacio en la franja o parrilla informativa televisiva, además de protagonizar incontables titulares en la prensa diaria y en contenidos digitales de todo el globo. Es una urbe en constante movimiento a la que todo el planeta observa y que cuenta con ese carácter internacional desde su misma construcción, ya que fue creada y levantada por emigrantes. Primero con la denominación Nueva Amsterdam y más adelante con la que todos conocemos: Nueva York (de esto ya hablaré en otro post).

 

Fragmento del Muro de Berlín en Nueva York. Fotografía de Joerg Moellenkamp

Leí muchas veces acerca de su existencia y localización, pero aún tengo la visita pendiente

 

Podría decirse entonces que, más que un lugar, es una representación del mundo. Esto se ve en el mismo nombre: la palabra 'Nueva' más el título de una ciudad ya existente. Pero también se hace patente en otros elementos, como en que cuenta con un retoño del árbol de Gernika o, como se ha mencionado, con cinco partes del Muro de Berlín. ¿Por qué es importante? ¿Por qué esta barrera se ha ganado un hueco en la Gran Manzana?

 

Un poco de historia

 

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, ese enfrentamiento contra la ocupación de la Alemania Nazi en la que los aliados (los no nazis) ganaron, se decidió dividir el país germánico en cuatro partes. Las tres más occidentales quedaron bajo el mandato de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos con un sistema capitalista; y la oriental bajo la Unión Soviética, de doctrina comunista. De hecho, a partir de 1949, con el inicio de la Guerra Fría -ese choque entre las dos potencias globales, USA y la URSS, que representaban las mencionadas y aparentemente antagónicas maneras de ver el mundo: el capitalismo y el comunismo- se crearon de manera extraoficial dos estados: la República Federal Alemana o RFA (formada por las tres particiones del oeste) y la República Democrática Alemana o RDA (la controlada por los soviéticos, en el este).

 

Imagen que muestra la división de Alemania tras la SGM

 

No sólo el país, sino una misma ciudad, Berlín, estaba partida en cuatro -o en dos, en la práctica, como se ha dicho- y con dos 'ideologías' o modos de gestión. Por supuesto, hubo consecuencias: Alemania estaba empobrecida tras la SGM y, con las particiones, su desarrollo no fue igual. La parte occidental (la capitalista) tuvo un crecimiento económico más alto y esto provocó un éxodo masivo procedente de la división soviética. Entre 1949 y 1961 unas 3 millones de personas emigraron a la parte oeste. También estaban los Grenzgänger: alrededor de 50.000 alemanes del este trabajaban y residían en la zona capitalista, pero aprovechándose de las condiciones financieras de la Alemania soviética.

 

En un intento de evitar todo esto, en una noche de agosto de 1961, la RDA levantó el Berliner Mauer («Muro de Berlín» en alemán) o 'el muro de la vergüenza', como lo llamaban los medios y la opinión pública occidental: una barrera de 155km que dividía Berlín y Alemania en dos. Los medios de transporte entre una república y otra también se detuvieron, dejando numerosas estaciones de tren orientales en modo fantasma.

 

 Fotografía en la que puede observarse un cartel que informa del lado del muro al que corresponde esa zona

 

Durante el tiempo de la existencia de la muga, se dieron unas 5.000 fugas, más de 3.000 detenciones por tentativas de huidas, además de alrededor de 200 heridos y más de 100 muertes por detonación de minas y disparos de las fuerzas militares que intentaban evitar las salidas. Hasta los 80. En 1985 Gorbachov llegó al poder en la Unión Soviética e inició un proceso de reforma política en el que destacan dos términos: Glasnost o transparencia informativa, que permitió la libertad de expresión; y Perestroika, una reestructuración económica para sacar al país de la crisis. No fue suficiente. Las exigencias de libertad de los ciudadanos del este aumentaron, provocando la salida de muchos de sus habitantes a países vecinos como Polonia, Hungría o Checoslováquia.

 

La presión forzó al gobierno a conceder nuevos derechos referentes a la libre circulación. Se llamó a una rueda de prensa para informa de ello, en la que los medios de comunicación y un error del portavoz de la RDA aceleraron la caída del Muro: el corresponsal en Berlín Oriental de la agencia italiana Ansa preguntó cuándo entrarían en vigor las nuevas políticas, a lo que el representante gubernamental, que no había leído el texto del decreto, contestó, nervioso, que inmediatamente. La conferencia estaba siendo retransmitida en directo por televisión y su respuesta hizo que miles de personas se acercasen a la barrera sorprendiendo a los guardias, que terminaron abriéndola, de manera pacífica, en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989. No sólo eso, los berlineses comenzaron a destruirlo con cualquier medio a su alcance.

 

Ciudadanos de la Alemania Occidental se reúnen ante una apertura del muro en noviembre de 1989.

Fotografía del Archivo del Departamento Defensa de Estados Unidos

 

A este evento se le conoce como Die Wende («El Cambio» en alemán) y fue uno de los hechos que supusieron el declive de la Unión Soviética, del comunismo en Europa (el enlace lleva a un artículo de Amuse, revista digital del grupo VICE sobre viajes, acerca de un festival de música electrónica en un hotel polaco y ahora abandonado de la era comunista europea, una pieza arquitectónica única) y más adelante el fin de la Guerra Fría, lo que convirtió a EEUU en la mayor potencia del mundo.

 

La East Side Gallery

 

De la misma manera que ocurrió con el bombardeo Gernika, en este ocasión el arte también ha hecho acto de presencia para inmortalizar el periodo en el que el muro existía y transmitir al mundo y futuras generaciones la importancia de la libertad. Sucedió mientras el muro se echaba abajo. El artista Bodo Sperling propuso salvar una parte de la barrera para crear una galería de Street Art o arte urbano al aire libre: la East Side Gallery. En su elaboración participaron un centenar de artistas de distintas partes del planeta.

'Bruderkuss' («Beso entre hermanos» en alemán), la obra más icónica de la East Side Gallery. Pintado por el ruso Dmitri Vrúbel, satiriza la famosa fotografía protagonizada por los comunistas Leonid Brézhnev y Erich Honecker, representando la alegría por la caída del Muro. Fotografía de Bernd Marczak

 

 

Aunque no fue la única rama del arte que hizo su aportación a la causa. En 1990, y promovido por Roger Waters de 'Pink Floyd', se celebró el concierto 'The Wall - Live in Berlín' en el que grupos e intérpretes como el mencionado pero también 'Scorpions', Cindy Lauper o Bryan Adams ofrecieron su música para conmemorar el Die Wende y terminar con la separación económico-cultural de las dos Alemanias.

 

El muro en Nueva York

 

Aquello fue un evento único. No fue necesario repetirlo porque un año después, en el 91, se dio la ansiada reunificación del país. Eso sí, partes de la muralla se conservan. No sólo en la capital germana, sino, tal y como se explicaba al inicio de este post, también en NY como símbolo de libertad y unión. ¿Dónde? Aquí: 

 

1. En el Lobby del edificio 520 de la avenida Madison (Midtown, Manhattan): adquirido en 1990, en un principio se colocó en Paley Park, pero finalmente se instaló bajo techo para evitar su deterioro. 

2. El de la Plaza Kowsky (Battery Park, Manhattan): se trasladó en 2004, con motivo de un concierto que rendía homenaje a la caída del muro.

3. En los jardines de Las Naciones Unidas (Murray Hill, Manhattan): cómo no, al igual que el cuadro de Picasso tiene su sitio en la ONU, desde 2002 la sede también cuenta con un trozo de hormigón procedente de Berlín con la siguiente leyenda: “Trophy of Civil Rights” ().

4. En el museo Ripley’s Believe it or Not (Times Square, Manhattan): dentro de la exibihición permanente, hay una sección también de la frontera. En este caso, hay que pagar por verlo. Edward Meyer, archivista de 'Ripley’s Believe it or Not' compró 16 tramos tras su caída y éstas fueron distribuidas los centros que la franquicia posee por el mundo. 

5. En The Intrepid Museum (Hell's Kitchen, Manhattan): en la entrada al museo situada en el Pier 86 se encuentra otro pedazo de la muga.

 

 

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