• Ainhoa E.S.

Propósitos de nuevo año: aprender inglés (o mejorarlo) en NY

Mudarse a un país anglosajón no es suficiente para avanzar en su idioma. Hay que sumergirse de lleno: leer, escuchar, interactuar... La vía formal tampoco viene mal. Éstas son las opciones low cost de la ciudad.


Si una lengua no se practica, se pierde. Eso es así. Tanto en lo que respecta al propio lenguaje -véase el akkala o el eyak, que murieron junto a sus últimos hablantes: Marja Sergina y Marie Smith Jones-, razón por la que la Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado el 2019 Año Internacional de las Lenguas Indígenas -#IYIL2019-, como en lo referente a la destreza del orador a la hora de desenvolverse. La buena noticia es que se recupera. Que me lo digan a mí, que tras siete años sin hablar diariamente euskera, me puse las pilas logrando en un mismo año el EGA y utilizar esta lengua de manera profesional en el ámbito de la comunicación. Se dice que todo es ponerse y partiendo de ese optimismo, mucha gente se propone cada enero desempolvar sus libros de inglés. Nueva York ofrece distintos recursos para cumplir ese propósito. ¿Cuáles? Los siguientes.

Campus de la Universidad de Columbia, donde se ofrece una amplia variedad de cursos de inglés asequibles

que tuve la oportunidad de disfrutar. La fotografía la hice de turismo en mis primeras semanas en la ciudad.

Lo primero son las ganas. ¿Se tienen? Estupendo, porque al igual que no sólo basta con vivir en NY, tampoco vale únicamente con ir a clase. Como adelantaba, es necesario una completa inmersión: leer libros y prensa, escuchar la radio, ver televisión o películas, hablar con la gente, participar en sus tradiciones, salir a hacer la compra -o al gimnasio, a pasear, de fiesta...-, etc. Hay que ser curioso y conocer su cultura en sus distintos contextos para descubrir sus jergas, sus acentos, etc. En definitiva, vivir el día a día en dicho idioma hasta llegar a pensar en él.


Leer en el lenguaje que se quiere estudiar siempre es una buena idea. En los libros se encuentran construcciones de oraciones, gramática, vocabulario, jergas...

Con esto no quiero decir que sea imposible asimilar un idioma en otro lugar del mundo que no se utilice dicha lengua. He tenido guías turísticos en el extranjero que me han dado tours en perfecto español sin haber pisado nunca suelo hispanohablante. ¿Cómo es posible? Clases y, sobre todo, ganas por cultivarse traducidas en visionar series o películas subtituladas o con la lectura de obras literarias hispánicas; además de dar el salto a poner en práctica sus conocimientos lingüisticos con nativos. Todo en su país de origen.


Inglés en La Gran Manzana


Aunque no es de eso de lo que trata este post, sino de los recursos económicos disponibles para aprender inglés -o enriquecerlo- en la ciudad que nunca duerme:


1. Columbia University (Teacher's College): con el objetivo brindar una formación completa a sus estudiantes, la Facultad de Magisterio de la Universidad de Columbia -exacto, la que forma parte de la Ivy League- ofrece numerosos cursos de idiomas impartidos por futuros maestros. Sirve como periodo en prácticas para ellos y supone una enseñanza a bajo coste para sus asistentes. La oferta incluye español, francés y, por supuesto, inglés. En lo que respecta a este último la variedad se amplía, pudiendo elegir entre clases de preparación del TOEFL u otras más específicas de conversación, escritura, gramática... en mi caso, me apunté a English as a Second Language, un curso general en el que se trabajaba la lengua de manera completa (hablada, escrita, comprensión lectora, etc.). Me inscribí en diciembre de 2015 y lo comencé en febrero de 2016 (IMPORTANTE: la fecha tope para suscribirse al de primavera es el 3 de enero).


Mi certificado del curso de inglés de la Facultad de Magisterio de Columbia.

En el primer mes del año, realicé una prueba de nivel que en mi caso -si os lo estáis preguntando- me situó en el avanzado. Muy recomendable, además conocí a gente italiana, colombiana, hondureña, japonesa y neoyorquina (a pesar de residir en NY, no es habitual encontrar a gente nacida en la urbe), lo cual fue muy interesante, puesto que aprendí también de otras culturas. Por no mencionar que mi círculo social aumentó. Formamos un bonito grupo que no se quedó sólo en las aulas, también realizábamos planes fuera de ellas. En cuanto al precio, pagué alrededor de 400$ por 60 horas (dos horas al día tres veces por semana durante tres meses). La prestigiosa NYU (New York University), también cuenta con un programa de instrucción, mas su precio no es para todos los bolsillos: la opción más barata ronda los 3.000$.


2. Sesiones gratuitas de la NYPL (New York Public Library): los centros de la biblioteca pública de Nueva York distribuidos por Manhattan, Bronx y Staten Island acogen clases de inglés de balde. Son para mayores de dieciséis años, no se necesita ningún tipo de documentación para apuntarse y se debe acudir obligatoriamente a una reunión informativa previa.

Entre los recursos de la biblioteca están los diccionarios disponibles para préstamo.

En lo que a mí respecta, me lo planteé más de una vez, pero por una razón u otra nunca me animé. También hay que mencionar la posibilidad de tomar prestados durante quince días libros de la biblioteca como herramienta de aprendizaje.

3. Language exchange con MeetUp: el intercambio de idiomas es un medio popular para estudiar una lengua, también en la península ibérica. Consiste en entablar conversaciones con nativos del lenguaje que te interesa. Ellos, al igual que tú, querrán desarrollar sus habilidades en esa lengua en la que tú tienes fluidez. Para estos encuentros hay numerosas páginas web e incluso grupos en redes sociales como Facebook. Tienen lugar en cafeterías, plazas... donde tú lo acuerdes con tu interlocutor. MeetUp es una aplicación o sitio web de este tipo muy utilizada en la Gran Manzana. Creé un perfil gratuito en dicha plataforma explicando los idiomas que dominaba, los que quería mejorar y mis aficiones. Cada semana llegaban a mi buzón e-mails con planes culturales y sociales diversos. Tenían buena pinta y admito que es una buena vía de asimilar la lengua casi sin darse uno cuenta de ello: haciendo algo tan básico como es comunicarse realizando actividades, en el día a día. No obstante, al igual que en el caso anterior, nunca participé.


MeetUp es una web y una aplicación, accesible por tanto a través de dispositivos como tabletas o teléfonos móviles

y ordenadores.

Cabe recordar que la función primordial de un idioma es la comunicación. El entendimiento y la expresión. El acercamiento entre unos y otros o entre el individuo y el mundo, y para ello prima la simplicidad. "Piensa como lo hacen los sabios y habla como la gente sencilla" decía Aristóteles, "menos es más" manifiesta el refranero popular y "keep it simple" repetía mi profesora de Columbia, Mary Daphne Kostakopoulos. Sin sobriedades. Lo demás es decorado, poesía -qué bien me ha quedado-.


Al hilo de esto, cualquiera de las tres opciones, las clases de Columbia, la biblioteca o MeetUp, será de ayuda como complemento a lo que ya he mencionado como esencial: zambullirse enteramente en el inglés, vivirlo, llegando a comprenderlo con naturalidad y tener la capacidad hablarlo con soltura. Tengo que decir, sin embargo, que sí que soy partidaria de una base académica. Debe haber un cimiento sobre el que posicionarse para poder dar ese salto a ponerlo en práctica. Como bien expresa el dicho, primero deben conocerse las reglas, para luego "poder romperlas", para poder jugar con la lengua y poder crear la antedicha poesía.

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