Iris and B. Gerald Cantor Roof Garden: el skyline selvático de Nueva York

October 1, 2019

Erigiéndose como un majestuoso palco a Central Park, la azotea del Metropolitan Museum of Art ofrece vistas de la arquitectura neoyorquina sobre un mar de hojas.

 

El MET es uno de los símbolos de NY y una insignia internacional de arte y moda, valga la redundancia. En su colección, se pueden encontrar trabajos de artistas de renombre global como Picasso, el Greco, Pollock o Rodin; obras oriundas de Oriente Medio, Oceanía, Asia o África, como oda a la diversidad cultural; y, desde que en 1937 el Instituto del Vestido pasase a formar parte del museo, trajes y complementos pertenecientes un diseñador concreto -Chanel, Versace...- o a una temática específica. Al contrario que en los dos primeros casos, las muestras textiles son temporales y su inauguración es todo un acontecimiento: con Anna Wintour, editora jefa de Vogue USA, en labores de co-directora, el Metropolitan se convierte cada año en el escenario de la conocida Gala MET, que con celebrities a modo de maniquíes, exhibe los diseños más vanguardistas. Tampoco hay que olvidar que en su día fue un set recurrente en 'Gossip Girl' (2007-2012), ya que sus escaleras eran el punto de encuentro de Serena Van Der Woodsen y Blair Waldorf, lo cual reafirma a este rincón neoyorquino como un elemento icónico en la cultura pop. No necesita presentación y por eso es uno de los puntos más transitados de la urbe. Lo que muchos turistas desconocen es su jardín en la azotea, denominado Iris and B. Gerald Cantor Roof Garden; un precioso balcón a Central Park que posibilita disfrutar de una imagen diferente de la ciudad: los rascacielos sobresalen de entre la maleza del parque, que en otoño se convierte en un bosque multicolor. 

 

Vistas de Manhattan sobre Central Park en una tarde otoñal desde la azotea del MET.

 

Al tratarse de un espacio al aire libre, durante el invierno permanece cerrado. De hecho, vio la luz por vez primera un día de verano, el uno de agosto de 1987, y desde entonces continúa reservándose para los climas cálidos y templados. Este 2019, abrió sus puertas el 16 de abril, con la primavera, y se podrá disfrutar de él hasta el 27 de octubre, bien entrada la estación de la caída de la hoja, en mi opinión, la mejor época para visitarlo dada la temperatura agradable y la gran paleta de tonalidades que recubre la masa forestal; como si los árboles también vistiesen sus mejores ropajes, transformando Central Park en otra galería más repleta de esculturas botánicas con las que deleitarse.

 

Instalaciones artísticas

 

Hay que reconocer que, desde luego, la imagen es insólita: ofrece una panorámica de los edificios en el horizonte sobre vegetación en lugar del agua del río Hudson o del East River que rodean la isla. En el 'New York Times', se describió a estas vistas como las mejores de Manhattan. A pesar de ello, y confirmando su belleza, esta realidad tiene sus detractores: algunos críticos de arte se quejan de que el paisaje distrae al público de las exposiciones temporales que, todos los veranos desde 1998, ampara este patio elevado. Uno de ellos es Ken Johnson, quien opina que "el impresionante panorama crea un sitio inhóspito para la escultura que desalienta la mirada cuidadosa y contemplativa". 

 

Interior del museo. Concretamente, la parte del edificio dedicado al arte egipcio. A pesar de ello, no pude evitar

realizar la foto al lienzo exterior que dejaba ver el gran ventanal: Central Park en otoño.

 

Lo cierto es que acudí a esta terraza en dos ocasiones y sólo reparé en la instalación artística situada en ella en mi segunda vez allí. Se trataba de una reconstrucción de la casa de la cinta de Hitchcock 'Psicosis' (1969) a escala reducida, aunque no por ello menos imponente. Puede que fuese su tamaño, que la hacía no pasar desapercibida, lo que hizo que me fijara en ella. Tal vez la otra obra, ésa a la que no presté atención cuando subí por primera vez a la azotea, fuese más sutil. O, posiblemente, quedé ensimismada con el espectáculo visual, propio del movimiento romántico, de fuera del museo.

 

Cómo llegar al jardín: un ascensor 'oculto'

 

Otros componentes del patio son el Martini Bar y la cafetería The Roof Garden Café. En mis visitas, no consumí nada, pero tengo entendido que el primero sirve cócteles y el segundo comida -sandwiches, snacks y postres- y bebidas que van desde cafés y tés hasta vino y cerveza pasando por refrescos. De hecho, los viernes y sábados por la noche, el Martini Bar debe de ser muy concurrido, con largas filas de gente ocupando los ascensores 'secretos' que llevan hasta él y, por ende, a esta azotea de esculturas. 

 

Exposición actual, al atardecer, en la azotea del MET: ParaPivot de Alicja Kwade.

Un pequeño universo en lo alto de Central Park. Aquí un vídeo de la obra en el que también se aprecia

la azotea.

 

Antes de trazar el mapa hasta este rincón, me veo en la obligación de aclarar otro punto que genera confusión entre los visitantes del Metropolitan Museum of Art: a la hora de pagar la entrada, para los residentes del estado de Nueva York o estudiantes de NYC, Nueva Jersey o Connecticut no hay un precio concreto, sino que abonan la voluntad. Existe una cantidad recomendada de 25 USD que la gente suele, erróneamente, entender como lo que deben depositar para disfrutar del MET y, con él, de la azotea. No es así. Desde el museo se sugieren esos veinticinco dólares, pero si se quieren dejar diez o cincuenta, por ejemplo, se puede hacer. Eso sí, en el resto de casos, se tendrá que pagar la entrada cuyo importe varía según la edad y condición: la de los adultos es de 25$, la de mayores de sesenta y cinco de 17$, la de estudiantes de 12$ y los menores de doce años entran gratis.

 

El MET abre los siete días a la semana con el siguiente horario: de domingo a jueves de 10am a 5.30pm y los viernes y sábados de 10am a 9pm -la azotea está abierta de domingo a jueves de 11am a 5.30 y los viernes y sábados de 11am a 10pm; el Martini Bar, no obstante, sólo viernes y sábados de 5.30pm a 8pm-. Una vez dentro del museo, si se quiere descubrir la azotea, se debe encontrar el elevador de las galerías de Esculturas Europeas y Artes Decorativas y subir al quinto piso -si dentro del ascensor hay un botones, indíquele que va 'to the roof' (a la azotea)-, donde aguarda el edén neoyorquino, el gran mirador de Manhattan y Central Park.

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